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lunes, 21 de abril de 2008

Y ahora, hablemos de especialización

Con la entrada anterior acerca del intrusismo, además de mostrar la viga en el ojo propio, he querido destacar que en un proyecto tienen cabida varios perfiles distintos. Estos perfiles son un conjunto de capacidades a las que se puede llegar de distintas formas. Sin embargo, muchas veces se cae en ciertos tópicos que es necesario superar.

Por un lado, tenemos la "titulitis". Si es tu caso, te recomiendo encarecidamente el relato corto "Profession" (versión en castellano) del gran Asimov.

Por otro lado, afirmaciones como "Lo que esta consultora me ha dado es la capacidad a enfrentarme a cualquier nuevo campo que me asignen, aunque sea totalmente nuevo para mí". Y yo me pregunto, ¿si todos servimos para todo, qué evita que mañana nos sustituya alguien que cobre mucho menos?

¿Cuál es la verdad entre la titulitis y el todo-terrenismo? Sin olvidarse del "sin experiencia, no eres nadie, chavalín".

La respuesta tópica a los tópicos: "La realidad es muy compleja".

Sin embargo, la explicación es muy sencilla. El mercado laboral es mucho más variado que la oferta de enseñanzas regladas. Las titulaciones universitarias se desarrollan de forma que dan una base para varios perfiles distintos.

De ahí, la frustración del recién licenciado que se encuentra con que no está preparado para realizar un alto porcentaje de las tareas que le encomiendan. Luego, este recién licenciado recuerda cómo aplicar los métodos de resolución de problemas que ha utilizado en unos cuantos exámenes y se cree que la experiencia no sirve para nada, que la capacidad de abstracción que aporta la teoría es lo realmente importante.

Este hipotético titulado olvida que cumplir con una tarea es completarla correctamente en el menor tiempo posible. Para una persona con experiencia, muchos de estos obstáculos, no son más que pequeñas variantes de tareas ya realizadas, para las que ha desarrollado una gran capacidad como muy bien explica el modelo de la curva de la experiencia de Bruce Henderson. Según su modelo, cuantas más veces se realiza una tarea, menos coste supone volver a realizarla.

Nuestro titulado podrá responder que una persona con experiencia pero sin título sigue sin conocer los modelos abstractos y que no es capaz de resolver problemas que estén fuera de su experiencia. Ante esta afirmación, hay dos aspectos muy importantes que han de tenerse en cuenta:
  • No son pocas las personas no tituladas que por su especial talento y/o dedicación son capaces de aplicar sus propias capacidades inductivas para desarrollar sus propias reglas generales, aunque no suelen ser muy conscientes de ello.
  • No todos los titulados aplican los métodos que aprenden durante su formación.

Es en este último aspecto donde quiero hacer hincapié, sobre todo, en el caso específico de las metodologías. Muchos profesionales del sector desprecian el uso de las metodologías. Lo considero un gran error porque las metodologías son la llave para facilitar la especialización, y con ello avanzar en la curva de experiencia antes mencionada.

¡Pero qué pesado con la especialización!

La especialización es la madre del cordero. Es una de las principales causas por las cuales las empresas pueden alcanzar grandes beneficios. ¿Si lo que yo hago es necesario y nadie más puede hacerlo como yo, quién me va a decir cuánto tengo que cobrar?

En siguientes entradas, daré más detalles sobre el impacto de la metodología en el desarrollo de la especialización y de la, cada día menos quimera, Industria de los Sistemas de Información.

Sirva como adelanto que vamos a hablar de subcontratación. Sí, "subcontratación", esa palabra tan asociada a "empleo precario" en lugar de a "eficiencia" y "tejido empresarial".

Primero, hablemos de intrusismo

En la entrada anteriorBeñat y Pampín, gracias por vuestros comentarios!) surgió cierta polémica acerca del intrusismo laboral. Este es uno de los motivos de queja más frecuentes. "Cualquier lector de PC Plus se cree que puede hacer el diseño de una aplicación".

Pareciera que cualquier persona que se siente cómodo trabajando con ordenadores puede desempeñar cualquier tarea. De ahí nace el intrusismo. Ahora bien, ¿cuántos de nosotros nos hemos preocupado de no meter el pie en el terreno de otros?
  • Interfaces gráficas. Existe una profesión denominada "diseñador gráfico". ¡Qué coincidencia!
  • Algoritmia. No es muy conocido que para la algoritmia es necesario un nivel matemático muy superior al de un ingeniero. ¡Premio! Un matemático es la persona indicada para mejorar la eficiencia de una tarea computacional.
  • Planes de formación. Nos quejamos continuamente de que muchos de nuestros profesores no han sido enseñados a enseñar. ¿Por qué hacemos a los usuarios pasar por lo mismo?
  • El omnipresente powerpoint. Que sepamos manejar la herramienta informática no implica que sepamos como desarrollar una comunicación realmente efectiva.
Son algunos ejemplos de tareas para las que existen profesiones específicas. ¿Por qué nadie piensa en contratar a personas de este perfil o subcontratar a empresas especializadas? Porque somos unos "todo-terreno", lo que sea antes de admitir que tenemos limitaciones.

Jefe de proyecto: Tenemos que diseñar una nueva catedral para Sevilla. Aquí tienes el Autocad 1.2 pirateado y un manual de 1200 páginas.
Analista: Te advierto de que no he trabajado antes con Autocad 1.2.
Jefe de proyecto: No te preocupes. Seguro que en los foros de Internet encuentras un montón de información sobre cómo se usa.
Analista: Ahora mismo me pongo.

Hablemos ahora de la intromisión de la consultoría tecnológica en la consultoría de negocio. Consultores tecnológicos (en muchos casos, ingenieros) "se permiten" analizar el desarrollo de negocio de bancos, distribuidores, administraciones públicas, laboratorios, etc.

Determinados colectivos de técnicos e ingenieros nos hemos apropiado durante años de cualquier área de conocimiento que necesitara de la computación y la interconexión como mera herramienta. Esto perduró mientras se mantuvieron los códigos numéricos, los lenguajes y la interfaz de comandos. Progresivamente la interacción con toda esta tecnología se ha hecho más "humana" y, por lo tanto, más asequible para el resto de personas.

Con ello, pudimos haber dejado las tareas de usuario, precisamente, a aquellos que han recibido formación para serlo. En lugar de aprovechar esta oportunidad, en lugar de hacer los sistemas que pedían los usuarios, hemos pretendido que adaptaran sus formas de trabajar a nuestros sistemas. Nuestra principal arma: un lenguaje oscuro ("eso no se puede hacer porque habría un coflicto del tablespace por una interrupción de la JVM porque la MentiraException del motor XSL no está catcheada", " "uy, para hacer eso, habría que tocar la junta de la trócola...").

El verdadero profesional es áquel que identifica las barreras técnicas previamente y consigue ofrecer el sistema que se definió en la famosa "Definición de requisitos". Esta fase dista mucho de ser fiel a su definición teórica. En la realidad, es "el periodo en el que yo no me comprometo a nada porque no estoy seguro de saber cómo se hace y te dejo la puerta abierta para más adelante que cambies todo lo que te dé la gana".

Si nos centráramos más en aplicar las metodologías con criterio y en conocer las posibilides de las distintas plataformas tecnológicas, mejor nos iría a todos. En cualquier otro ámbito industrial, lo normal es que se puedan estimar los tiempos y los recursos necesarios. Por supuesto, se dan desviaciones que son contempladas previamente como "riesgos técnicos". Precisamente, una de las principales tareas de un jefe de proyecto es la gestión de estos riesgos, pero para ello hace falta conocer en profundidad el desarrollo técnico del proyecto sin perder la visión global.

¿Qué proporción de nuestra experiencia profesional hemos dedicado a profundizar en los aspectos técnicos? ¿Qué proporción les correspondería a los ámbito de matemáticos, pedágogos, diseñadores gráficos, economistas, etc.?