Por un lado, tenemos la "titulitis". Si es tu caso, te recomiendo encarecidamente el relato corto "Profession" (versión en castellano) del gran Asimov.
Por otro lado, afirmaciones como "Lo que esta consultora me ha dado es la capacidad a enfrentarme a cualquier nuevo campo que me asignen, aunque sea totalmente nuevo para mí". Y yo me pregunto, ¿si todos servimos para todo, qué evita que mañana nos sustituya alguien que cobre mucho menos?
¿Cuál es la verdad entre la titulitis y el todo-terrenismo? Sin olvidarse del "sin experiencia, no eres nadie, chavalín".
La respuesta tópica a los tópicos: "La realidad es muy compleja".
Sin embargo, la explicación es muy sencilla. El mercado laboral es mucho más variado que la oferta de enseñanzas regladas. Las titulaciones universitarias se desarrollan de forma que dan una base para varios perfiles distintos.
De ahí, la frustración del recién licenciado que se encuentra con que no está preparado para realizar un alto porcentaje de las tareas que le encomiendan. Luego, este recién licenciado recuerda cómo aplicar los métodos de resolución de problemas que ha utilizado en unos cuantos exámenes y se cree que la experiencia no sirve para nada, que la capacidad de abstracción que aporta la teoría es lo realmente importante.
Este hipotético titulado olvida que cumplir con una tarea es completarla correctamente en el menor tiempo posible. Para una persona con experiencia, muchos de estos obstáculos, no son más que pequeñas variantes de tareas ya realizadas, para las que ha desarrollado una gran capacidad como muy bien explica el modelo de la curva de la experiencia de Bruce Henderson. Según su modelo, cuantas más veces se realiza una tarea, menos coste supone volver a realizarla.
Nuestro titulado podrá responder que una persona con experiencia pero sin título sigue sin conocer los modelos abstractos y que no es capaz de resolver problemas que estén fuera de su experiencia. Ante esta afirmación, hay dos aspectos muy importantes que han de tenerse en cuenta:
- No son pocas las personas no tituladas que por su especial talento y/o dedicación son capaces de aplicar sus propias capacidades inductivas para desarrollar sus propias reglas generales, aunque no suelen ser muy conscientes de ello.
- No todos los titulados aplican los métodos que aprenden durante su formación.
Es en este último aspecto donde quiero hacer hincapié, sobre todo, en el caso específico de las metodologías. Muchos profesionales del sector desprecian el uso de las metodologías. Lo considero un gran error porque las metodologías son la llave para facilitar la especialización, y con ello avanzar en la curva de experiencia antes mencionada.
¡Pero qué pesado con la especialización!
La especialización es la madre del cordero. Es una de las principales causas por las cuales las empresas pueden alcanzar grandes beneficios. ¿Si lo que yo hago es necesario y nadie más puede hacerlo como yo, quién me va a decir cuánto tengo que cobrar?
En siguientes entradas, daré más detalles sobre el impacto de la metodología en el desarrollo de la especialización y de la, cada día menos quimera, Industria de los Sistemas de Información.
Sirva como adelanto que vamos a hablar de subcontratación. Sí, "subcontratación", esa palabra tan asociada a "empleo precario" en lugar de a "eficiencia" y "tejido empresarial".