Sin embargo, a día de hoy, el desarrollo de software tiene más de artesanal que de industrial. Incluso existen diversas opiniones que consideran que así debe ser:
- ¿Alguien ha visto un programador? (Enrique Dans)
- No alcanzo a ver, disculpe mi miopía, aquello que constituye un valor diferenciable en la especialización (Daven)
Supongo que en este tema, como en tantos otros, cada persona ve lo que quiere ver. No son pocos los profesionales que les gusta considerar que la informática es una actividad tan creativa como cualquier otra faceta artística. Por supuesto, el sector es tan amplio que da cabida a todos estos enfoques. En ese sentido, para una página web seguramente sea más apropiado un pequeño equipo sin roles diferenciados siguiendo metodologías ágiles, mientras que para un sistema complicado de la Administración que tenga múltiples interfaces con otros sistemas sea más necesario dedicar gran parte del tiempo inicial al análisis y diseño.
El problema radica en que, frecuentemente, los componentes de los equipos de trabajo no comparten un mismo enfoque, con lo que no se consigue ni favorecer la creatividad ni la productividad. ¿No os parece que cuando una empresa propone su visión, además de dejar claros sus objetivos (calidad, innovación, orientación al cliente, precio competitivo, etc.), también debería indicar sus líneas maestras para conseguirlos, es decir, su enfoque?
De nuevo, surge aquí el concepto de compromiso (la palabra más "ingeniera" que conozco): Creatividad vs. Planificación. Por mi parte, tengo mi postura bastante clara:
- Cumplimiento de metodologías de trabajo: No más "síndrome de la hoja en blanco" ni documentación innecesaria (aquí también hay un compromiso).
- Persecución de la estandarización de componentes básicos ("tornillos"): Nunca más volver a programar un reloj para una página web.
- Especialización + Multidisclipinaridad (otro compromiso). Mi enfoque: saber mucho de lo tuyo, un poco del resto y a quién preguntar sobre lo que no sabes. Por supuesto, requiere formación continua y orientación a la colaboración.
- Distinción de las tareas por su nivel de dificultad y por las habilidades requeridas: No más roles programador-analista-gerente-secretario.
- Desarrollo de marcas y certificados que inspiren confianza a aquellos consumidores con menor conocimiento sobre las TIC.
La principal ventaja de seguir este enfoque es que favorece el reparto de trabajo y, con ello, la posibilidad de subcontratración y de joint-ventures. Esto facilitaría la creación de pequeñas empresas centradas en nichos del mercado con lo que se fortalecería el tejido empresarial del sector y dejaríamos de depender tanto de la grandes empresas para proyectos de tamaño considerable.
¿Cuál es tu enfoque? ¿Conoces una empresa que comparta tu mismo enfoque? ¿Encontraremos los tornillos?