jueves, 5 de mayo de 2011

Las etiquetas me acorralan

Camino a Budapest, leo el libro "Getting Real". Un libro muy recomendable sobre webs, en particular, y ser productivo, en general.

Me deja intranquilo. Un buen profesional de l@s webs es un "artesano". No, esa etiqueta no me encaja. Cada vez que hago un trabajo, no me digo a mí mismo "esta pieza es única e irrepetible". Hago mi trabajo lo mejor que puedo, en el menor tiempo posible , y paso a otra cosa. Ya tuve mis más y mis menos con la "titulitis" y el "todo-terrenismo", y ahora con lo de "artesano". ¿No soy buen profesional entonces?

Reflexiono y encuentro otras etiquetas que me rodean. "ingeniero": previsible, rígido. ¿Por eso busqué otra etiqueta en el comercio exterior? Buf, "comercial": vendemotos, poco fiable.

Mientras tanto, llego a la conferencia científica. "científico" no suena mal, pero, no, es "técnico de gestión". Aunque me gusta el contenido, el continente me recuerda al chiste de "arquitecto: ni ingeniero, ni decorador".

Rodeado de etiquetas que no me convencen. Sigo intranquilo. Decido preguntarle a mi modelo masculino y profesional:
- Papi, ¿tú te consideras un artesano?
- Bueno, hombre, lo que hay que hacer es trabajar bien pero en un tiempo razonable.

Ya me quedo más tranquillo. Eso me recuerda que hay una etiqueta que siempre me ha acompañado. Suena bien. Fácil de identificar. Como es la más veterana, no tendrá problemas para defenderme del resto. Decidido, es la elegida:
"fío de Avelino"

¡Feliz cumpleaños, Papi!

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